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Nos guste o no nos guste, los gases intestinales son una realidad.

Se generan en todas las personas - en algunas más que en otras - aunque la mayoría piensa que en su caso es peor. Sin embargo, a menos que sea excesiva, la generación de gases intestinales habitualmente indica una dieta rica en fibras saludables y un tracto digestivo que funciona bien.
Muchos alimentos, como por ejemplo los frijoles o el brócoli, tienen fama de generar gases intestinales, pero realmente cualquier comida que contenga carbohidratos tiene ese potencial. Las frutas, las verduras, los cereales y los frijoles contienen cierta cantidad de carbohidratos - técnicamente se los conoce como oligosacáridos - algunos de los cuales no se descomponen totalmente en su paso por el tracto digestivo.
Estos carbohidratos necesitan una enzima en particular - llamada alfa galactosidasa - para ayudar en la digestión, pero el organismo no fabrica esta enzima.
Aproximadamente hasta un tercio de las féculas que consumimos queda fuera del proceso digestivo normal. En consecuencia, una vez que llegan al intestino, las bacterias que allí se encuentran 'toman el control' - y se dan un festín con los azúcares y los pequeños almidones y como resultado producen gases de hidrógeno y dióxido de carbono.
La mayor parte del gas de hidrógeno que se forma en el tracto digestivo es luego consumida por otras bacterias que absorben gas. Esto es bueno, ya que de lo contrario tendríamos muchos más gases que los que nuestro organismo produce todos los días, aproximadamente 1 litro.
Gracias a este ejército de bacterias, que en algunos casos reúne varios trillones, liberamos gases entre 15 y 20 veces al día. La cantidad que liberamos cada vez es más o menos la misma, de manera que cuando sentimos que estamos generando demasiados gases en realidad simplemente se trata de que los estamos expulsando con más frecuencia. También producimos más gases después de las comidas, y muchos menos cuando dormimos que cuando estamos despiertos.
Aparentemente no todas las personas generan gases con los mismos alimentos, y la eliminación de los sospechosos habituales tal vez no reduzca la flatulencia.
Como las fuentes más ricas en carbohidratos son las frutas, las verduras, los frijoles y los cereales de grano entero - elementos que son la base de una dieta saludable - la primera línea de defensa para combatir los gases no debería estar en la reducción de la ingesta de tales alimentos.
En lugar de hacerlo, pruebe remojando los frijoles durante la noche y luego cocínelos en agua limpia al día siguiente - esto reducirá significativamente la cantidad de algunos de estos carbohidratos de difícil digestión sin efectos negativos sobre el valor nutricional.
Si usted ha evitado comer cereales de grano entero o verduras 'que generan gases', trate de comer cantidades pequeñas durante varios días para darle tiempo a su organismo para adaptarse.
Esto tal vez ayude; sin embargo, a veces simplemente habrá que aguantarse. A veces la pequeña incomodidad generada por los gases es simplemente el precio que pagamos a cambio de los beneficios a largo plazo para la salud que se obtienen como resultado de una dieta rica en vegetales.

Sin entender el mensaje

Durante los ultimos años, el Departamento de Salud de los E.U.A. ha recomendado comer por lo menos cinco porciones de frutas y vegetales al día. Aún así, sólo uno de siete logra esa cuota. En realidad, un tercio de los adultos estadounidenses comen sólo dos porciones de frutas y verduras al día y tienen cuatro veces más probabilidades de elegir un bocadillo procesado. En un día cualquiera, aproximadamente la mitad de la población no come nada de fruta.
Una gran cantidad de razones
Hay un arco iris de razones para comer una variedad de colores desde el pasillo de productos. Las frutas y verduras están virtualmente libres de grasa, son bajas en sal y una fuente excelente de fibra. Algunas frutas y vegetales, como las zanahorias y el melón, brindan Vitamina A, la cual mantiene la salud e inmunidad. Otras frutas y verduras, como las bananas y espinacas, contienen potasio, el cual es necesario para el funcionamiento adecuado de los nervios y músculos. Los vegetales verdes, como el brócoli y los espárragos, proporcionan vitamina B, la cual es necesaria para convertir la comida en energía. Sin embargo todas las frutas y vegetales contienen fitonutrientes, los componentes de las plantas que promueven la salud. Los estudios científicos muestran que los fitonutrientes ayudan a proteger sietes órganos clave, incluyendo los ojos, el corazón, el hígado y la piel y pueden servir también como antioxidantes.
Protección antioxidante
Las investigaciones actuales han medido el poder total antioxidante de varios alimentos, citando a las frutas y a las verduras en la parte superior de la lista. Los antioxidantes protegen nuestros cuerpos de los radicales libres lo cuales pueden causar daño a las membranas celulares. Los antioxidantes también pueden aumentar nuestra inmunidad, ayudar a hacer nuestros músculos más fuertes y apoyar la salud de los huesos y la piel. Ya que comer las porciones diarias recomendadas de frutas y verduras antioxidantes no siempre es realista, intente suplementar su dieta con los productos adecuados. El suplemento alimenticio Garden 7®* de Herbalife protege su salud con el poderoso fitonutriente y los beneficios antioxidantes encontrados en siete porciones de frutas y verduras coloridas. Además apoya los órganos vitales de su cuerpo proporcionándoles los nutrientes clave.
Así que intente establecer el habito de comer muchos productos diariamente. Éste es uno de los favores más grandes que usted puede hacer por su cuerpo.

Nuestro esqueleto parece tan duro y duradero que es difícil pensar que los huesos realmente son órganos rígidos sometidos a procesos metabólicos, al igual que los otros órganos.

En un proceso denominado remodelamiento, el tejido óseo se fortalece y se rompe a lo largo de su vida en respuesta al crecimiento, las lesiones y otros factores. El hueso se forma donde es necesario - se retira donde no hace falta - de forma constante.
Los huesos crecen hasta los 30 años aproximadamente, época durante la cual este juego de tire y afloje favorece el fortalecimiento de los huesos. Esta es la razón por la cual es esencial tomar suficiente calcio - el principal mineral almacenado en los huesos - durante este período de crecimiento óseo. Cuando hay abundancia de calcio disponible, la densidad mineral ósea puede llegar a su punto más alto.
A medida que envejecemos, sin embargo, los cambios físicos y los cambios de dieta y estilo de vida pueden tener efecto en la salud ósea e inclinar la balanza entre el fortalecimiento y la resorción ósea desfavorablemente. La ingesta insuficiente de calcio (o la falta de vitamina D, la cual ayuda al cuerpo a absorber el mineral), la inactividad, el tabaquismo y los cambios hormonales que se producen con el paso de los años pueden afectar la densidad mineral ósea.
El control de la dieta y de la ingesta de alcohol y la participación en actividades físicas regulares que incluyan entrenamiento con peso y resistencia son todas buenas estrategias para promover la salud ósea. Con esfuerzos regulares, usted mismo se encargará de aprovechar sus mejores oportunidades de tener huesos sanos, ¡no nos andemos con vueltas!